Acerca de la neutralidad de la educación

Publicado en por Juanita

Cuestionar lo que parece incuestionable es una manera de empezar a transformar la realidad que nos rodea. Pensar a la escuela, y al conocimiento escolar, como construcciones sociales cargadas de sentido político-ideológico es dar el primer paso para desnaturalizar dispositivos de control. He aquí un pequeño ejemplo.
Horacio Tignanelli es Profesor de Cosmografía, graduado en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP; docente e investigador, trabaja para el Ministerio de Educación de la Nación. El siguiente es un fragmento de un artículo suyo publicado en El Monitor de la Educación (Nº 16, marzo/abril de 2008), revista del Ministerio para el que trabaja:


"(...) En casi todas las escuelas hay un globo terráqueo (GT): uno de los tantos artefactos que traspusieron los gabinetes científicos hacia las aulas. Ahora bien, una característica invariable en todos los GT es que el hemisferio norte se presenta encima del hemisferio sur; es una disposición semejante a la de muchas representaciones de la Tierra "vista" desde el espacio: el Polo Norte hacia arriba y el Polo Sur hacia abajo; se muestre o no un elemento de referencia espacial.
Esa orientación del GT deriva de una convención acordada en el hemisferio norte y luego asimilada en el sur. En armonía con esa convención, las palabras que aluden a ciudades, países y geoformas, en los GT de Occidente, se leen de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.
Desde el comienzo de la escolaridad o aun antes, reconocemos al GT como una representación fidedigna del planeta. Un uso didáctico del GT, en las clases de ciencias -tanto sociales como naturales-, es mostrar la orientación espacial de la Tierra y, para ello, parece obvio ubicarlo con el Polo Sur abajo. Como fiel materialización del planeta, el GT es considerado una entidad perpetua, sin posibilidad de cambio, casi una verdad absoluta e inmutable.
Esa representación acarrea diferentes limitaciones para la comprensión, no solo para construir una referencia local, ajustad
a a lo observable desde la superficie terrestre, sino también de la disposición de la Tierra en el espacio.
(...) la perspectiva de un mundo al revés (boreal abajo y austral arriba) directamente parece inadmisible y, en muchos casos, hilarante. La acción de invertir el GT se juzga como irracional, ya que la orientación de los GT escolares o los mundos de los medios de comunicación, está instalada como la dirección al derecho. Equivale a decir que el acomodo convencional (Norte arriba) es "el" correcto o bien, como escuchamos: el científicamente correcto.
(...) La ilustrac
ión del protagonista de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, permite un acercamiento al tema, tanto afectivo como racional.
El planeta del Principito -como la Tierra para cualquiera de nosotros- se despliega bajo sus pies, con una forma m
uy parecida a la de un globo redondo.
¿En qué hemisferio está el Principito? Tan solo por analogía con los GT,muchos responden que en el Norte.

Desde la Tierra, no podemos ver la Tierra. Todos estamos posados sobre la misma esfera; y lograr una representación de la situación real de la Tierra para todos los habitantes a la vez, no resulta posible. Si representamos la figura del mundo bajo nuestros pies, será diferente a la que haría una señora en Estocolmo, un nene en Caracas o un abuelo en Viedma.
En la escuela, el GT puede potenciar su utilidad si se lo coloca de modo tal que manifieste lo mejor posible cómo se extiende la Tierra debajo de nosotros.(...) "
(leer el artículo completo)


Etiquetado en Educación

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